sound, place and global reach


Desde hace años que radio aporee se ha establecido como el mapa sonoro mundial, podríamos decir que de una forma no intencionada, ya que desde el principio no fue un proyecto pensado y creado para esto, sino que se estableció así gracias a contribuciones que llegaron desde puntos distantes del planeta. Esta apertura de lo local hacia lo global sucede en algunos mapas sonoros que nacieron precisamente con una clara intención local y que hoy contienen grabaciones fuera de lo que se podría pensar que son o deberían ser sus fronteras. Y es esta palabra, frontera, la que genera una distancia insalvable entre los que nos dedicamos a una práctica que tiene que ver más con un medio efímero y en el cual no existe fronteras, ni párpados que nos protejan de la experiencia que muchos de nosotros buscamos infatigablemente. La cuestión de si un mapa sonoro tiene fronteras, o debería tenerlas, quiero pensar que es un tema agotado. No puede existir una problemática al respecto porque no hay fronteras para el oído. “Es imposible para el oído ausentarse del entorno. No hay paisaje sonoro porque ese paisaje supone distancia ante lo visible. No hay apartamiento frente a lo sonoro.” nos recuerda Pascal Quignard en El odio a la música.

Otras problemáticas inerentes son las funciones que podemos otorgarle a los mapas sonoros, en algunos casos contradictorias. Lo cual es, por lo menos, enriquecedor. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene congelar los sonidos en un mapa? Todos sabemos bien que el sonido según llega, se va. El sonido es efímero y colocar un sonido geolocalizado en un punto sobre el mapa resulta siempre contradictorio. Y si añadimos el tema de la identidad sonora e interpretamos este sonido como una postal sonora del lugar, podemos encontrar más puntos contradictorios. ¿Es posible re-conocer la identidad sonora de un lugar a través de una grabación de campo? Asumiendo e ignorando necesariamente la distancia existente entre nuestra escucha per se y una escucha mediada por la tecnología, podemos re-conocer (conocer dos veces) la identidad sonora del lugar, si hemos estado previamente o si hemos recibido alguna información previa del lugar a través de algún medio, normalmente globalizados y globalizantes.

Así pues nuestra percepción e interpretación están afectadas, en mayor o menor medida, por cuestiones locales y globales. A nivel sonoro, resulta imposible escapar a estas informaciones globalizantes, evangelizantes y coloniales, por mucho que grabemos en un lugar remoto o/y extremadamente local. La aproximación que podemos hacer a grabaciones locales puede resultar pintoresco precisamente por esta distancia y por lo desconocido que nos puede resultar ese lugar, su cultura y sus gentes. Me pregunto si es posible una línea de pensamiento local en una práctica globalizada, en mayor o menor medida, por el medio y por la tecnología necesarios para su re-conocimiento como un material puramente local. Usamos máquinas de fabricación extranjera, nos exponemos en redes mundiales (World Wide Web), y aún así queremos mostrar las pequeñas diferencias locales que somos capaces de re-conocer precisamente porque conocemos bien los puntos comunes y globales existentes. La forma de re-conocimiento de la diferencia se hace gracias al re-conocimiento previo de lo común.

+ info | http://www.soundsofeurope.eu/organisation/binaural/

+ info | http://www.binauralmedia.org/news/en/archives/4288

+ info | http://radioaporee.blogspot.de/2012/12/sound-place-and-global-reach.html

02. December 2012 by
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