“La algarabía de las bocinas no cesa en toda la noche”

Martes 28.08.2012 – DV – La calle de la memoria

Los ruidos, esa eterna causa de fricciones. De los ruidos callejeros hablaba en estos términos Txibirisko en DV a finales de agosto de 1947. «Los sábados y domingos por la no- che se dedican algunos gamberros a recorrer la Parte Vieja de nuestra ciudad cantando y profiriendo pa- labras soeces, sin consideración a que con sus gritos molestan a quienes se encuentran entregados al descanso o lo que aún es peor, a los enfermos que viven en aquellas calles».

«El griterío trasciende hasta el Convento de Santa Teresa, turbando el silencio y tranquilidad de las monjitas allí enclaustradas. Es urgente poner fin decididamente a este escándalo». Eso, que no queremos que molesten a nuestras queridas monjas de la congregación de Santa Teresa.

Hace 65 años, San Sebastián parecía ser una ciudad más ruidosa (o, tal vez, más sensible al ruido) que ahora. También Txibirisko, en su sección ‘Saski-naski’, criticaba el uso de bocinas por la noche. «A propósito de los ruidos, es preciso también tomar algunas determinaciones contra el claxon de los coches durante la noche. Hay algunos lugares de San Sebastián donde el vecindario no puede dormir. Por ejemplo, en la calle de San Martín y los Hermanos Iturrinos (actual Arrasate), la algarabía de las bocinas no cesa en toda la noche. Es preciso hacer saber a los conductores que las Ordenanzas Municipales y el Código de Circulación obligan a usar, exclusivamente, las señales luminosas».

Entre el claxon de unos y los gritos soeces de otros, costaba dormir en las noches donostiarras de 1947. Claro que alguna quería dormir de día y, en este caso con mayor lógica, tampoco podía. «Una señorita que dice llamarse Echeverría y que vive en la calle Usandizaga dice que no duerme porque le molestan los entrenamientos de los pelotaris en el Urumea», el frontón Urumea, se entiende. ¿Es que entrenaban a altas horas de la madrugada? No. «Pide que ‘haga algo por su sueño’ pues trabaja de noche y quiere dormir de día. Encantado la complacería; pero, ¿qué dirían los que duermen de noche, si los entrenamientos fueran nocturnos?».

Con tanta dificultad para dormir, lo mejor es que nos vayamos de fiesta. A la que se anunciaba para la noche del domingo 31 de agosto de 1947. Si la semana pasada evocábamos las fiestas de los perfumes, con regalos de productos de droguería y perfumería para todos los asistentes, ahora nos encontramos con «la Fiesta de las Muñecas», en la que sorteaban lo que ustedes imaginan.

En el DV del 28 de agosto lo explicaban: «La Fiesta de las Muñecas que se celebrará el domingo por la noche en el Casino de la Playa ha despertado el mayor interés. Ante el escaparate del comercio ‘La Tolosana’, donde se exhiben las preciosas y artísticas muñecas que se regalarán al público que asista al festival, hay siempre grupos de personas que elogian la riqueza y el buen gusto de tantas y tan hermosas muñecas».

Como no había muñecas artísticas para todos, en la entrada se entregaba un sobre a cada participante. Sesenta sobres tenían como regalo directo una determinada muñeca. El resto, participarían en el sorteo de ¡otra muñeca! Todo fuese por hacer tiempo hasta que los ruidosos abandonasen las calles…

Gracias a MIKEL G. GURPEGUI!

Como muestra, aquí una grabación realizada por Xabier Erkizia en la puerta del bar “La Cuchara de San Telmo”, en la Parte Vieja de Donostia. Las voces y ruidos de los clientes se mezclan con el sonido de la alarma de la puerta.

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22. October 2012 by
Categories: net, news | Leave a comment

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